miércoles, agosto 24, 2005

sabiduría

"sea maldito quien te maldiga y bendito quien te bendiga"
Génesis: Cap. 27 Ver. 29

martes, agosto 02, 2005

discurso del río

Seamos honestos, por un segundo, hablemos por amor a la verdad: ¿quién de ustedes no ha sentido miedo en la oscuridad? ¿Quién de ustedes no prefiere dar una vuelta larga para llegar a algún lugar antes que tomar el atajo oscuro? Con esto, quiero que reconozcan que tienen miedo, que son -somos -como cervatillos temerosos en la noche de la sabana, que la armadura que vestimos no es infalible, que la muerte pende sobre nuestras cabezas cada momento y que no podemos ignorarla. El miedo, acaso no es más que el motor de nuestros sentimientos, nos hace ir al médico, tomar nuestra medicación, lavarnos los dientes, estudiar una carrera y hasta elegir una carrera. Parece que nuestras vidas están guiadas por la premisa básica del miedo, parece que el miedo es el que nos hace actuar en las situaciones más críticas: cuando se es niño uno accede a cerrar los ojos y dormir por miedo a la bruja que vendrá después de las doce y que si nos encuentra despiertos nos llevará en su saco, nos lavamos los dientes por miedo a quedar chimuelo como el tío fulano. Siendo un poco mayores -ya iniciada nuestra vida académica -accedemos a hacer nuestras tareas, a portarnos bien en la ceremonias -que, de paso, tienen sus propios mieditos para persuadirnos y ser buenos estudiantes -y empezar a pensar qué vamos a hacer con nuestra vida, todo, por el miedo fundamental ser nadie. Podríamos enumerar todas las situaciones de la vida en la que el miedo es el que nos hace hacer, es más, deberíamos hacerlo, pero escribirlo sería tarea harto complicada, por tal, pensemos primero, estoy seguro que habrá una o dos cosas, a lo sumo, que sean las básicas en nuestras vidas, las que nos mueven, nuestros motores inmóviles, nuestros miedo principales. ¿Al olvido? ¿A la muerte? ¿A la vida misma? Debemos tener cuidado de las desviaciones de nuestros días, el miedo no es, no será jamás, una forma de responsabilidad como nos lo han hecho ver, debemos tener la sensibilidad de separar lo que es opus Dei y lo que pertenece a las creaciones vanas del mundo del hombre, una cosa es lo que quieren que hagamos -que seamos trabajadores, amantes de la democracia, buenos ciudadanos, etc -y otra, muy distinta, la que tenemos que hacer. El miedo nos mata pero, como el dolor, es lo que nos recuerda que seguimos vivos.

miércoles, julio 20, 2005

verdades

1. La pasión es una pausa en la razón
2. Los sentimientos son racionalizaciones de los instintos.

lunes, julio 18, 2005

María José

Hay cosas pequeñas en la vida, cosas que hago en la intimidad, casi en secreto. Hay veces que creo que algo está mal conmigo pero ¿qué puede haber de mal con algo que me agrade tanto? Hay veces en que logro concentrarme por más de tres horas en alguna cosa, hay veces que no recuerdo más después de estar pensando en algo, hay veces que no sé dónde estoy. Un día, por accidente, me corte el brazo, me dolió un poco al principio, pero después, al ver el rojo intensísimo de mi sangre, símplemente no pude dejar de verla fluir, no pude sino dejarme seducir por su lento discurrir, no pude sino pensar en las tardes rojas atrapadas detrás del volcán; la sentía andar mi piel hasta caer en una gota gorda desde mi pulgar. La sangre tiene ese poder de seducirnos, por eso, desde ese día, decidí que sería médico.

Aun hoy, hay días enteros en que no pienso más que en el atardecer, que paso horas encerrada en mi consultorio cuando no llega nadie, aun hoy, cuando mis hijos me piden ayuda con su tarea y no los escucho, pienso en el rojo de aquel día, aun hoy, muy de vez en cuando, lo juro, me encierro en el baño y me hago una pequeña cortada en el mismo lugar, sólo para ver el atardecer fluir desde mi brazo.

lunes, julio 11, 2005

Vespertina

Siempre es bastante curioso ver las cosas que suceden todo el tiempo, es curioso verlas y no notar nada en ellas, no ver que son síntomas, no darnos cuenta que las cosas nos dicen más de lo que "son". Hoy caminé bastante por el centro de la ciudad de Puebla, el sol brillaba (¿han notado cómo brilla últimamente el sol? ¿o sólo lo he notado yo?), las nubes a la orilla de la bóveda celeste, se acercaban, se veían pesadas y oscuras, el volcán se cubría entre ellas y los turistas no paraban de caminar, comer, fumar y ver através de sus lentes para sol. Recorrí muchas calles, pise muchas lajas del piso, crucé un buen número de calles y estuve atento a igual número de semáforos, caminé, mirando el rostro de la gente, es algo que comunmente uno no hace, es algo que en realidad tiene muy poca trascendencia, pero yo lo hice por un periodo muy prolongado. Uno se puede dar cuenta de algunos de los humores de las personas; los que miran hacia abajo, pensando en cosa más importante, preocupados, deprimidos, los que lo miran a uno de reojo, mujeres principalmente, esperando algo, no se sabe qué, los que andan distraídamente por ahí, mirando aparadores, no pensando en nada en realidad. Llegó un momento en que decidí que iba a sonreírles a todas las personas, a ver qué sucedía. Me detuve junto a una mini-van estacionada y ensayé mi sonrisa: tenía que verse amable, pero no provocadora, leve, pero no forzada, cordial y tierna (todos podemos hacer tal sonrisa). Después de intentarla algunas veces, di con la adecuada, cumplía con todo, hasta me daban más ganas de sonreír de sólo verme sonreír. Empecé la andanza una vez más, una señora: no me vió, un anciano: demasiado cansado para levantar la cara, un niño: incapaz de entender mi actividad, una muchacha: creyó que era un enfermo o un depravado y volteó el rostro inmediatamente. Parecía que ese era el resultado común, nadie me sonreía, todos tenían una buena excusa para no hacerlo. No sé cuántas personas vi hoy (normalmente las cuento), no sé a cuántas intenté sonreírles, pero sí sé que tristemente fueron muchas. Estaba sorprendido, desconcertado, pero aun mantenía mi sonrisa, sonreía mientras pensaba en los resultados del experimento, en la estadística y en las posibles causas de tan tristes resultados. Me dirigía a la ocho poniente y siete norte, esquina e que tomaría mi transporte, crucé por el mercado La Victoria, siempre con mi sonrisa me vieron: el muchacho gay de las joyas, la señorita de las promociones de celulares, el guardía de seguridad y el chavo que da crédito en las máquinitas, de todos ellos sólo el guardia de seguridad me sonrió "buenas, joven" me dijo, mientras veía a una niña que corría sobre la placa dorada de las coordenadas exactas del lugar. ¿Sería esa la diferencia con todos las demás personas? Él, llevaba un arma, tenía la potestad para usar la fuerza prácticamente con quien quisiera, su día era tan o más cansado que todos los demás, pero estaba viendo a una niña correr, girar, gritar, reír, todo, sin razón alguna.

miércoles, julio 06, 2005

sin título

Después de un largo rato de tener el cerebro tapado -¿razones? Realmente un misterio -hoy me siento de humor para escribir y no sé qué tan conveniente sea decir -o incluso pensar -tal cosa. ¿Es acaso el escribir una cosa de inspiración, de "cómo me sienta hoy"? Para mí, la respuesta es no. Así de simple. Sin embargo me enfrento a los hechos, a la experiencia sensible: "hoy me siento de humor para escribir". Qué contradictorio, pero me consuelo a mí mismo pensando que el ser humano es así, contradictorio.

Y bueno, hoy que me siento de humor para escribir, en realidad estoy usando la función más primitiva de la escritura, esta función básica y un poco tristemente denigrante de la escritura: la de vaciado de los sentimientos o de los pensamientos más bien dicho. Sí, en realidad no me interesa tanto lo que pueda decir lo que escribo o aquello que pueda entender aquel que llegue a leer esto, en verdad no y por lo regular estoy pensando siempre enq ue lo que escribo se entienda precisamente lo que quiero decir, pero hoy no, hoy símplemente estoy de humor para escribir y ya me di cuenta que no precisamente tengo el cerebro destapado, igual puede estar tapado -de hecho lo está -y he ahí un gravísimo problema, pienso: "¿qué tal que mucha gente que "escirbe" lo hace de la misma manera que lo hago yo ahora? Sin importarles lo que escriben, lo que se entiende de sus textos o incluso si en verdad están diciendo algo o símplemente vaciando sus sentimientos o, más bien dicho, sus pensamientos, sólo porque se sienten de humor para hacerlo." Supongo que eso en verdad pasa y es por eso que nos enfrentamos a textos inenteligibles que se refugian en el manifiesto de alguna "vanguardia" sacada del cesto de su ropa sucia. Ese es, creo, un gravísimo -¿ya lo dije? -problema de la literatura actual. Deberíamos recapacitar. ¡Pero qué digo yo! Si hoy sólo escribo porque me siento con ganas de hacerlo.

lunes, junio 06, 2005

Con una imagen de Borges en la que mira atónito el juego de luces en el techo, me despierto hoy y trato de encontrar el sentido de aquello que se retuerce en el fondo de cada una de las fotografías, de esos momentos congelados, de esa memoria estática: éxtasis. El éxito al que aspiramos como carne finita es a triunfar sobre la muerte, a persistir en la memoria, a que nuestro nombre siga sonando después de nuestra muerte, al recuerdo en la memoria del dios.
Dante, de la tierna y dulce mano de Virgilio, camina por el purgatorio observando la dureza de un dios indiferente al dolor de sus creaciones, Dante, parado en la eternidad del cielo-purgatorio-infierno, es parte de lo que ahora conoceríamos como una fotografía: un lugar atemporal, lo que para santa Teresa sería el éxtasis, lo que para Joyce el arte puro y es en esa eternidad dantesca que se nos es revelado un secreto tan profundo y deseado, tan cierto y tan temido: el sentido de la vida, un doliente sufridor, implórale que cuando regrese al mundo de los vivos –al mundo del tiempo finito –si le es posible, trate de revivir su nombre en la memoria de los que fueron sus familiares, sus amigos y aun en sus enemigos, para que él pueda entrar al “reino” a la presencia de Dios, al éxtasis, para ser parte de la memoria del universo.
Hace un par de años –el tiempo, siempre tan impreciso, yo platicaba con un buen amigo de estos mismos asuntos, el paraíso, el sentido de la vida, el tiempo y la muerte. ¿Por qué Dios? –fue una de las preguntas que nos hicimos ese día –¿por qué Dios necesita que lo adoremos, que le oficiemos misas, que le dirijamos ruegos y oraciones si él es Él? Y este contertulio amigo mío tuvo el buen tino de decir: porque Él somos nosotros, los hombres, porque Él es la memoria de la humanidad, porque Él deja de existir si nosotros lo olvidamos y con él, de paso, dejamos de existir nosotros: venimos a este mundo a perpetuar al Dios, al Padre, nosotros sus hijos, lo perpetuamos con nuestros ruegos y Él nos crea con sus desdén. Él es la memoria eterna/sin tiempo del hombre, del universo.
La visión de la eternidad; de la atemporalidad, de la inmovilidad, ha sido pensada y re-pensada en la historia registrada: el motor inmóvil de Aristóteles y de De Aquino y, llevado al terreno del arte, probablemente la visón más interesante de la inmovilidad es la de James Joyce que, vertida magistralmente en el universo ficcional de su Retrato nos deja ver una visión estético-filosófica de la eternidad, para él, hay dos tipos de arte: el puro y el impuro. El arte impuro es aquel que nos provoca algún movimiento del ánimo ya sea aversión o atracción, también lo llama arte cinético pero su visión del arte puro es aun más esclarecedora y completando la dicotomía nos explica que es todo ese arte que deja al ánimo paralizado, que no crea sentimiento alguno que no nos lleva a decir si algo nos gusta o no, es como el éxtasis mismo, el de Santa Teresa, el de San Sebastián: un lugar, un momento, sin espacio y sin tiempo donde no hay, donde se es pleno y al mismo tiempo se deja de ser, la conciencia.

miércoles, junio 01, 2005

rimas para bailar

La ciudad es muy parecida a un tambor:
suena, suena y lleva ritmo en el interior.
Todos los días nos enfrentamos a situaciones de las más diversas índoles –cosas de la vida, en fin – todas son diferentes-iguales en una dialéctica de de jávu, otras veces es mucho más parecida a una cinta que se descorre y se corre, sólo para regresar al punto de inicio al play infinito, al forward eterno, al tan familiar backward. Otras veces cuando andamos por la calle pedimos paz a nuestros pulmones y tratamos de vencer nuestras necesidades para poder ser no-hombres por un momento. Hay cosas tan frustrantes en la vida como la vida misma, nos pasamos toda la vida planeando qué vamos a hacer con nuestra vida, tratando de encausarla, de hacer algo con ella, temiendo no perderla sólo para que, al final de nuestras vidas, caigamos víctimas de una enfermedad derivada del exceso de cenas de microonda o por juntarnos con personas que fuman mucho o por una ridiculez como la culpa de alguien más. Afortunadamente –y esto lo digo sinceramente –hay canciones bonitas, canciones que llegado un momento en su evolución, hacen saltar las entrañas haciéndonos olvidar por un breve instante que vamos a morir. No es miedo, no es miedo a la muerte lo que tengo, es más bien molestia, hastío: quisiera quejarme con alguien por la conciencia que tengo de que me voy a morir. La vida sería mucho más fácil si ignoráramos que nos vamos a morir.

miércoles, mayo 11, 2005

untitled

Los ojos, siempre curiosos por ver, siempre listos para reconocer lo que hay detrás de las sombras. ¡Perfidia, tragedia, cruel juego de Fatas infames! Ciego, el hombre anda y las sombras envuelven su mundo.

NO es poesía

¡Oh! La Mer
…what a pleasent dream.

Cada vez que bostezo pienso, recuerdo:
estoy vivo, completamente vivo.

viernes, mayo 06, 2005

expedición fallida

Hace un par de horas me presenté frente a la cartelera improvisada de la Casa de la Cultura de la ciudad de Puebla, y vi: "muestra internacioanl de cine" -Buena idea -pensé -entraré a ver algo, lo que sea cualquier cosa, cualquier lugar donde tengan aire acondicionado. Así que me acerqué a ver la hora: "12:00" película: "no recuerdo". Consulté mi reloj y eran 12:45, pregunté al tipo si aun podía entrar, me dijo que sí haciendo la observación de que ya había comenzado ha cuarenta y cienco minutos, lo pensé por un momento, era refrescar mi trasero por 15 pesos y ver una película a la mitad o podía irme, aguantar el calor en cualquier otro lugar y regresar a verla completa a las 4:00. Pensé que esto último era lo mejor, salí del lugar y me fui a mi casa. Son las 4:32 y yo sigo aquí.

viernes, abril 29, 2005

dejando la galaxia

Una vez más la fuerza de los días nos obliga a partir dejándolo todo, tirado, sin ordenar, todo aquello en lo que alguna vez creímos o sentimos o dimos por cierto, en fin, todo aquello es dejado atrás, por la simple fuerza de los días, la que nos obliga a partir dejándolo todo, tirado, sin ordenar, todo aquello en lo que alguna vez creímos o sentimos o dimos por cierto, en fin, todo aquello es dejado atrás, por la simple fuerza de los días, la que nos obliga a partir dejándolo todo, tirado, sin ordenar

lunes, abril 11, 2005

En la angustia

Creo que es hora de que me enfrente a mis temores; al mundo, que ni es mundo, pero que parece el mundo para mi.
------------- E.B.S

viernes, abril 08, 2005

El becerro de Oro

"Sería complicado y además un poco absurdo, pretender separarse o desentenderse de todo aquello que sucede en el lapso que tenemos de vida, aun bajo la prención neutral del artista puro. Tengo la fortuna o la desdicha de que en mi lapso de vida han sucedido muchas cosas recientes y pasadas -la muerte del Papa, la aparición de grupos en la frontera norte, del lado gringo, que se dedican a la caza deportiva de inmigrantes, de ser testigo de cómo las previsiones de Giovanni Sartori se vuelven cada vez más crudas con respecto al caracter de veridicción de la televisión -y bien, sería imposible no ofenderme con estás cosas, sentirme tocado por lo que sucede y con la obligación de actuar".
De esta manera argumentaba yo en una discusión durante el desayuno a razón del desafuero del Andrés Manuel López Obrador "sin apasionarse -decía la sapientísima voz de mi padre -sin apasionarse, no vale la pena, todo es un teatro" "no niego que haya lo considerado -seguí -es lo más probable, pero hay cosas que no son teatro, hay gente que no sabe leer, padre, gente que no tiene medicamentos, muertes absurdas que son completamente evitables, gente que vivie en cuevas y casa de pésima arquitectura y eso, sapientísimo padre, no es ningún teatro o probablemente lo sea desde la concepción balzaciana de la humanidad". Y en diciendo esto, ambos caímos en una meditación profunda, profanda sólo por la omnipresencia del becerro de oro.

domingo, abril 03, 2005

Hermanos:

En verdad quiero decirles, queridos lectores, si dijeramos todo lo que tenemos en la cabeza cuando nos enfrentamos al tan temido otro, si en lugar de tolerarlo con una sonrisita hipócirta, si nuestras madres nos dijeran lo cansadas que las traemos con nuestros pedidos y múltiples quejas, si los ojos no se posaran en lugares comunes cuando nos encontramos en una situación áspera, en verdad os digo, oh hermanos, esta sociedad, tal y como la conocemos, no existiría. ¡Perfida sociedad basada en la apariencia, personæ, como la conocían en la antiguedad, la máscara, el ser otro, el ocultarse detrás de lo que se quiere o lo que se quiere dejar de ser! Cuán desgraciada es la situación, cuán castrante resulta vivir entre los otros. Pero, ni hablar, la especie debe perdurar.

miércoles, marzo 30, 2005

El pasado presente

Es una de esas tardes en las que uno tiene la sensación de que las ideas geniales están por llegar, en caulquier momento. Nos sentamos frente al escritorio escuchando algo de música <<I know, the last in line is allways called a bastard>>. Cuando, repentinamente y sin explicación alguna, uno empieza a pensar en el rey Tutankamón, que a la sazón, no tiene nada que ver conmigo. Es (fue) un tipo que vivió hace no sé cuántos años atrás y que ahora, por los extraños devaneos del destino se posa en tierras más cercanas y pienso una ves más: <<¿será que el Rey Tutankamón nación, vivió y murió hace no sé cuántos años, únicamente para que yo pueda verlo tras un cristal en estas, las tierras de las que soy nativo?>> ¡A saber! Si nos ponemos a pensar con calma podamos notar talvez, que las cosas fueron creadas para que las usaramos, es decir, el plástico de este teclado, fue echo con plástico y este plástico es un derivado del petroleo que, si recordamos bien, es un combustible fósil; para terminar rápido, son los restos de los animales que vivieron hace muchos miles de años atrás que, tras morir sepultados los muchos de ellos o caer dentro de pozos de brea o como sea que hayan muerto, sus cuerpos se convirtieron, con el paso del tiempo, en el petroleo que se convirtió en mi teclado y en la botella que contiene el agua que me estoy bebiendo. Es por estas razones que ahora estoy convencido que las cosas pasan por algo en momentos específicos del todo. ¿Se han preguntado qué es lo que sucede, es decir, todo lo que debe suceder para que, sin quererlo, choquen con una persona en la calle mientras caminan? ¿Todas las cosas que tuvieron que pasar para que esa persona y ustedes mismos se vean a los ojos un segundo y digan "perdón"? Lo hace pensar a uno.

jueves, marzo 24, 2005

Reir e ir a dormir

Ayuda a ambos lados cuando la consideración de las acciones está enfocada -o más bien no lo está -y procura beneficio compartido. El camino de Santiago está plagado de casa blasonadas ¿por qué pretender hacer algo así de este lado? No entienden que eso es de hace tres siglos atrás.

miércoles, marzo 23, 2005

Para el registro

Últimamente se ha agudizado mi miedo a la oscuridad.

martes, marzo 22, 2005

Es así que:

¡Aborresco a los médicos! Porque siempre pueden hacer lo que gusten, no me agrada la sensación de abandono que siento frente a ellos, ¡estoy a su completa merced! Lo saben y pueden tomar ventaja de eso por eso: ¡aborresco a los médicos!