jueves, septiembre 08, 2005

la cara que conocí, la voz que escuché

FFyL

En situación como esta quisiera ser un virtuoso de la palabra para cantar una gran oda, dar rienda suelta a los sentimientos y llenar una página eterna en la memoria de la humanidad, elevar su nombre a la altura de los sempiternos númenes y hacerlo permanecer ahí; pero no lo soy, no lo soy y no puedo. Creo que jamás me había sentido como hoy, en verdad, me llena de tremendo pesar, me sobrecoge y me sobrepasa. Yo trato de no recordar, pero las imágenes de ese rostro y los timbres de esa voz, se presentan en mi mente, dejando un espacio vacuo donde la noche cae con su frío manto.
No soy ningún virtuoso y no puedo cantar una gran oda, sólo puedo cerrar los ojos, tocarme la barbilla y pensar: ¿dónde están sus pensamientos ahora?

con mucho pesar: Puebla, nueve de septiembre de dos mil cinco

3 comentarios:

calixta dijo...

Renato, no sè que decir, yo tambièn lo siento mucho. Un abrazo

Anónimo dijo...

Hoy guardaremos un minuto de silencio en memoria de toda la humanidad. Comparto el mismo sentir.

G Velázquez dijo...

Yo también comparto lo escrito.
Es realmente lamentable, la impotencia, la pesadez, la tristeza en el ambiente...